Descripción
Desarrolló en Sevilla, su ciudad natal, una etapa importante de su vida como pintor, marcada por dos influencias de las que no se desprendería, la ya citada de Murillo, al que copió durante su formación, y la de su trabajo con su padre, grabador y tallista; además, en 1828 se trasladó a Cádiz y a través de su contacto con el hispanista Richard Ford y su amigo el cónsul inglés John MacPherson Brackenbury, a quien realizó un retrato con su familia en 1830, se familiarizó con la pintura inglesa. Pero su formación integral corrió a cargo de la Academia de Sevilla donde ingresó para estudiar pintura en 1802.
En 1831 viajó a Madrid junto a su amigo, el también pintor sevillano Antonio María Esquivel, para participar en el concurso de la Academia de San Fernando y se estableció en la capital de reino cuando, en 1832, fue nombrado académico de mérito en dicha institución. En esta segunda fecunda etapa se mantuvo en una línea continuista y homogénea, de gran calidad general.
Fue miembro del Liceo Artístico y Literario de Madrid en el año 1838, ocupando la cátedra de arquitectura antigua junto a Jenaro Pérez Villaamil.
Dirigió la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, desvinculada esta de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en el año 1843.
El periodo comprendido entre 1845-1855 es el mejor de su producción. La candidez de sus rostros y la riqueza de sus vestidos y joyas, fue también un destacado miniaturista.

