SSagar

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Descripción

Ssagar se deja dominar por los elementos, juega con ellos. Ella los dispone sobre el lienzo y luego deja que sean ellos los que se conviertan en arte. Es en realidad tan sólo una observadora de su propio proceso creativo. El óleo y el barniz reaccionan con el fuego, toman vida, se mueve, respiran y se agotan hasta que el agua decide que todo ha terminado. Son obras primigenias, de agua y fuego, de las llamas que dan vida y del líquido que pone fin a ese baile de máscaras de la combustión de los elementos. Explora la expresividad de la materia igual que hicieron Tàpies o Guinovart en la Cataluña de los años 50. Ssagar ha llegado al mismo destino por distintos caminos. Si los informalistas de la segunda mitad del siglo XX reaccionaban a la Segunda Guerra Mundial y al existencialismo francés, con todas las peculiaridades en las influencias que esas corrientes pudieron tener en una España cerrada a todas las tendencias, SSagar reaciona contra sí misma, contra su obra anterior. Salta del arte prehistórico a la vanguardia
sin la necesidad de plantearse el viaje, dejándose llevar por los mismos elementos que encontraron los artistas de las cuevas, la piedra, el polvo, los pigmentos naturales, el agua, el fuego…
Y así se va creando prácticamente sola, podríamos decir que por combustión inducida pero que tiene mucho de espontánea, una colección en la que Ssagar da una vuelta de tuerca más y se la juega al blanco, al rojo y al negro. Un blanco que se ensucia, se quema, se deteriora hasta llegar al ocre de las cuevas originarias, hasta crear paisajes que recuerdan los mundos más antiguos, las montañas volcánicas o los cráteres lunares.
El proceso de creación tiene más de impulsivo que de reflexivo, de experimentación previa, de ver qué es lo que ocurre y como van naciendo una serie de cuadros que son casi esculturas, de nuevo aquí los bajorelieves de Tàpies. Informalismo abstracto en el estado más puro, el de la abstracción no sólo estética sino ética al dejarse llevar, al no ser el actor principal, no ser omnipotente sino partícipe de algo más natural como observar la evolución de la materia.